martes, 4 de agosto de 2009

AZULADO

Reafírmate a ti mismo,
me parece bien.
Yo te daré mi visto bueno,
pero luego,
cuando corras a sus brazos
y nos crucemos
los tres en el portal
no bajes las orejas
y escondas el rabo entre
las piernas
-...tú que decías
que podrías estar toda la vida
mirándome a los ojos.-
Dígnate a devolverme
el gesto, la mezcla
de respeto y de cariño
que me corresponde.
Lo justo.
Y nada más, sólo eso,
que yo,
no muerto por tus huesos.
En cambio ella...
Tu pobre princesa de cuento
no se ha dado cuenta aún
de que tu azul
destiñe.

-

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