viernes, 6 de febrero de 2015

Cosas que yo nunca te pedí



Ilustración de Fernando Vicente



"Your heart is like a hammer."

Íbamos a ver bostezar a los tigres
y descubrir cómo se doblan las jirafas.
Íbamos a cantar a gritos en los
conciertos, a bebernos el agua 
de los floreros, a inventar un 
idioma que sólo supiéramos 
los dos. 

Íbamos a hacer trizas tu cama, 
tu sofá, los asientos de tu coche.
Íbamos a hacernos daño.


Íbamos a hacernos daño
y no quise admitirlo 
porque miré en tus ojos
y vi todo aquello
los tigres, las jirafas, los conciertos, 
tu forma de recogerme el pelo 
y decirme que soy bella recién levantada y sin gota de maquillaje y  decirme que tengo la piel más suave que has tocado jamás y cuentas los días que te separan de dormir a mi lado.
Miré en tus ojos y vi todo aquello
y no pude creer que íbamos directos
a hacernos daño,
pero una vez me dijeron que los ojos azules son los más mentirosos,
y ahora siento martillazos en el pecho.

martes, 30 de diciembre de 2014

Selfie



White Illustrations
Ilustración encontrada en http://aspirinsnotenough.tumblr.com/


Dice que me va a tener que follar
por todas partes
dice que me va a hacer un regalo
cubriéndome de aceite
como a las actrices porno
con las que se pajea frente
a la pantalla del móvil 
mientras se le cansa el brazo 
con el que sujeta el teléfono,
el mismo teléfono en el que
mira mis fotos 
y dice que me quiere follar
y no me quiere para hablar
y no me quiere para más
y no me quiere.
Y yo, 
pues tampoco.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Raro. Define raro.


"Aquí tienes una vela para alumbrarte cuando te vayas a acostar.
Aquí tienes un hacha para cortarte la cabeza."
1984 - George Orwell



 Obra de Lisa Falzon
             


Hablar con ella es comer un pastel
castigada  contra la pared.
Es tambalear de repente
y que se te congelen las manos.
Tener que decir gracias
y dudar.

Contar
una
dos
y tres
mentiras.

Hablar con ella es destrozarse
los nudillos contra la pared
mientras suena la vie en rose.

Mirarse al espejo
y preguntar
¿quién ha apagado la luz?

                Calma
aún quedan velas.

domingo, 12 de octubre de 2014

Minutos después de P.

Alimentar el alma a cañonazos
alimentar el duelo
a punta de espada
falsa es la boca que pronuncia las palabras
abdicar las pretensiones de mi cuerpo
para con el tuyo
abandonar los designios

alimentar el alma a cañonazos
alimentar el alma a punta de espada
tu integridad
se descompone en la desdicha
mi integridad
se descompone

la ambición de poseer tus manos
de posar mis manos en tus manos

despreciar la sonrisa efímera de tu rostro
incandescente en el fulgor de un estallido
deshaz los nudos
las cadenas hechas de promesas
tus artimañas no sirven para nada
vacío es el legado
la desesperanza, el anhelo, lo ilusorio
el anhelo de lo invisible
el anhelo de lo efímero
cegar el mar con la espesura de tu cuerpo


despedaza mi presente
delimita mis derechos
como a un infante

antes de que empiece a arder.

Como si quisiera


Estaba rodeada de mujeres de voces melódicas y narices orgullosas. 
Él raspaba con el sonido de su voz. Y yo conocía su tacto mucho antes de rozarle, tenía aquel tipo de piel curtida de sol y salitre, ligeramente suelta, como si quisiera despegarse de sí mismo, y asombrosamente suave por la edad. Sabía incluso el olor que desprendía, una mezcla de roble con azúcar y cenizas. Lo conocía muy bien, lo había olido en varios cuerpos antes de aquel momento. Y él probablemente lo intuía. Su sonrisa se proyectaba sala a través, me acariciaba las piernas. Su sonrisa se acercaba a mis piernas y el sonido de su voz me raspaba. Crucé las piernas, giré la cara. Aún no era el momento. Él no lo entendería todavía.

4:47 AM

El silencio resuena en tus oídos y acaba estallando en tus torpes y temblorosas manos que violentamente marcan un número que, sin ningún motivo que lo justifique, aún conservas en la memoria. Silencio. Da señal.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Sobre el hambre y las ganas de comer

Acércate a esta incauta que teje y desteje a tu antojo
prometo estar callada y ocultarte las verdades.

Deslízate despacio 
por el dorso de mi mano,
para 
poder
saciarnos
ensuciarnos
esponsorizarnos
Deslízate despacio
por el dorso de mi mano


ignorando las normas impertinentes que regulan los movimientos que rigen cómo explorarnos los huecos y desgastarnos los huesos que van destinados a alguien mejor.




Obra de Nadiia Cherkasova