Le asignaron la defensa del castillo de naipes. No fueron los enemigos, el viento también estaba en contra.
miércoles, 21 de julio de 2010
La cordura es pasajera, me tumbo entre las vías y pienso que se parecen a la vida.
Ahora más que nunca soy consciente de mi locura y no me importa.
La noche enfría las vías y mi piel, pienso en el amor y otras atrocidades, consciente de mi inconsciencia he vuelto a desgarrarme el paladar. El aire me corta el aliento. No tengo ganas de dar explicaciones no tengo fuerzas para rebatir razones.
Complejo de luciérnaga que no puede evitar volar hacia la luz, a sabiendas.
Tus orejas son dos signos de interrogación. ¿¿??¿¿¿??¿?¿?¿?¿?¿?¿¿???¿¿¿?¿??? No me extraña que te ronden tantas dudas (¡¡¡¡duda!!!!) (du-da) (d) (u) (d) (a) (?) por la caBEza.
Se quejaba del paréntesis que formaban sus piernas y de que en la playa le confundieran con un anuncio de kit kat. A mi, por/su defecto me resultaba encantador.
Corazones de caramelo y galletitas de la suerte. -¿Crees en el destino?- Me preguntaste mientras la gamba se escurría por tercera vez de tus palillos... -Come y calla.-
Anoche volví apagando las farolas que tú ya no abrazas por sustitución por querer abrazarte a algo mejor. De todas formas yo, por si acaso dejaré encendida la luz de mi habitación para alumbrarte si se diera el apagón.